A propósito del Combate Naval de Iquique, resulta imposible no recordar la figura del guardiamarina Arturo Fernández Vial, uno de los jóvenes oficiales que participaron en la heroica jornada del 21 de mayo de 1879 a bordo de la corbeta Esmeralda.
En medio del combate contra el monitor peruano Huáscar, y cuando la nave chilena ya se encontraba gravemente dañada, Fernández Vial protagonizó uno de los actos más simbólicos de resistencia. Según diversos relatos históricos y testimonios de la época, expuso su vida al trepar para afirmar nuevamente la bandera chilena en el mástil, gesto que buscaba dejar en claro que la tripulación no se rendiría pese a la inminente derrota material. Algunas crónicas populares incluso sostienen que, en señal de desafío y provocación hacia el enemigo, realizó un gesto obsceno tocando sus genitales, episodio que con el tiempo pasó a formar parte de la tradición oral vinculada al combate, aunque no todos los historiadores coinciden en su veracidad documental.
Fernández Vial fue además uno de los pocos sobrevivientes de aquella acción naval que quedó grabada como uno de los episodios fundacionales de la identidad republicana chilena y del espíritu de sacrificio de la Armada. Su carrera continuó durante décadas, alcanzando posteriormente el grado de almirante.
Ya en el siglo XX, durante el gobierno del Presidente Germán Riesco, se produjo una importante huelga de trabajadores ferroviarios y portuarios en la zona de Concepción. En ese contexto, Fernández Vial recibió la orden de utilizar todos los medios disponibles para reprimir el movimiento, incluyendo el uso de armas de fuego. Sin embargo, fiel a sus convicciones y evitando un enfrentamiento sangriento entre chilenos, se negó a ejecutar la represión solicitada.
Su decisión le costó el cargo, siendo removido de sus funciones. No obstante, aquel gesto de humanidad y consecuencia quedó profundamente grabado en la memoria de los trabajadores ferroviarios, quienes, en señal de reconocimiento y gratitud, decidieron rebautizar su institución deportiva con su nombre. Así nació el histórico Club Deportivo Arturo Fernández Vial, símbolo hasta hoy de identidad popular, compromiso social y dignidad obrera.
resulta imposible no recordar la figura del guardiamarina Arturo Fernández Vial,












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